La estética POP: importación de Estados Unidos vs. reivindicación local
- Moda Stereo
- 7 jun 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 19 jun 2025
En la escena musical argentina conviven dos pulsiones estéticas contrapuestas. Por un lado, artistas que adoptan códigos visuales totalmente alineados con las tendencias mainstream internacionales, especialmente de Estados Unidos. Por otro lado, quienes eligen a conciencia ropa de marcas locales como forma de activismo político y apoyo a la industria nacional. Este artículo recorre ambos bandos para entender qué hay detrás de esas elecciones de vestuario.
El espejo estadounidense: estética comercial y globalizada
Artistas como Emilia Mernes, Tini y Duki encarnan un estilo inspirado en el pop y el R & B de los Estados Unidos. Sus looks comparten características tales como el lujo y el brillo extremo: cadenas pronunciadas en emulación a los raperos del Bronx, argollas XXL en la misma línea, anteojos con diamantes y logos visibles en reminiscencias a campañas de Gucci o Versace, por ejemplo.
Por su parte, las mujeres eligen vestidos al cuerpo, metalizados y con lentejuelas que remiten a la estética de los videoclips del 2000, ya sea de Destiny’s Child, Britney Spears o Gwen Stefani. En su caso, Duki elige conjuntos deportivos de lujo: camperas oversize con logos de primera marca, shorts de básquet, remeras gráficas con referencias a la cultura rapera y zapatillas chunky. Su estilo acompaña la estética athleisure de marcas como Off-White, Balenciaga o Yeezy de Kanye West. Se trata de una tendencia que fusiona la ropa deportiva con prendas de uso diario, creando un estilo cómodo y versátil, adaptable a distintas actividades. Sin embargo, todo en su vestimenta es lujo y ostentación.
Ahora bien, estas elecciones estéticas señalan una aspiración: posicionarse en playlists internacionales, encajar en revistas de moda masiva y proyectar una imagen de producto comercial cien por ciento exportable. En ese sentido, su vestimenta funciona como un pasaporte que valida su lugar en el mercado POP global. Esto hace que su imagen sea la representación de un modelo estandarizado, globalizado, con fuertes influencias de la cultura estadounidense. De esta manera, sus estéticas acompañan sus propuestas musicales: ir más allá de las fronteras nacionales, representar a un “ciudadano del mundo” sin un anclaje cultural limitante, con música alegre y festiva, para entretener a la masa y bailar.
Los tres artistas mencionados sirven como punto de referencia para tantos otros más. Por ejemplo, Nicki Nicole, Bizzarap, Ysy A, etc.
El “look nacional” como gesto político
En el otro lado de la vereda se expone una moda con referencias locales propias de la argentinidad. Artistas como Dillom, Cazzu, Lali, Paco Amoroso y Ca7riel optan por vestir mayormente productos de diseñadores o marcas argentinas. En esta tendencia se puede observar una causa política: apoyar lo propio. Así, convierten cada look en un manifiesto textil.
Para comenzar, Dillom en sus shows opta por la superposición de capas de ropa con prendas intervenidas a mano y recicladas que hacen a su estilo trash. Además, suele mezclar texturas con cueros de marcas porteñas. Su personaje escénico hiperlocal refuerza un discurso de autenticidad y “resistencia” política-cultural que lo hacen propio de la escena underground de Buenos Aires. Cazzu, por su parte, líder del trap feminista, lanzó su último álbum “Latinaje” en donde reivindica sus raíces latinoamericanas y, por ejemplo, reinterpreta chacareras. El estilismo de la estética del disco estuvo a cargo de Jorge León, quien trabajó exclusivamente con artesanos y diseñadores argentinos para crear la imagen de “diva criolla”. Las fotos fueron hechas en la yunga jujeña. En ellas priman los colores de los coyas y la vestimenta típica de la cultura andina, a la vez que Cazzu imprime su originalidad al mezclar lanas de llama, jeans con aguayos, un corpiño fucsia, etc.
Cuando se trata de Lali no podemos obviar su antagonismo con el presidente Milei. Con canciones como “Fanático” y “No me importa” se posiciona políticamente y se destaca entre las propuestas POP más comerciales. De hecho, en el videoclip de “Como Tú”, la artista se presenta a través de un estilo “neo-gaucho”: con cueros vacunos, bombachas de campo y cinturones tradicionales, bailando malambo. Incluso una de las escenas muestra lo que parece ser una prótesis salida de un brazo con la inscripción: “Made in Argentina”.
Por último, Paco Amoroso y Ca7riel, desde su estilo performático, extravagante e irónico, apoyan a diseñadores argentinos en sus elecciones. Apostando a marcas como Ay Not Dead, Kosiuko, Delfos, Neocriolla y Sobra, entre otras, revalorizan la industria textil nacional. En el Cosquín Rock de febrero de este año, el dúo se presentó con un estilo gauchesco modernizado. Ca7triel eligió un sombrero de plato redondo, una chaparrera para montar y un cinturón con una hebilla labrada con el escudo de Argentina. En cambio, Paco optó por un atuendo en referencia al santo popular más conocido del país: el Gauchito Gil.

De yapa: Paco Amoroso lució en el programa de la TV española, El Hormiguero, una camisa con el rostro de Mirtha Legrand.

Más allá de la ropa: crítica social y construcción de identidad
La elección de vestuario en ambos “bandos” trasciende la simple moda: es un acto comunicativo. Mientras Emilia, Tini y Duki exportan un imaginario pulido al estilo yankee, los otros artistas convierten sus outfits en causas comprometidas con la política nacional.
Apoyar marcas argentinas contribuye a mantener fuentes de trabajo y preservar tradiciones textiles. Asimismo, incorporar mensajes y símbolos patrios permite ampliar debates sobre la industria local y nuestra memoria cultural. Del otro lado, la estética estadounidense uniforma, desarraiga a los artistas de sus tierras natales y los exporta a un mundo globalizado. Eso también es política: posicionarse bajo los estándares hegemonizados por el primer mundo hace a su discurso político, aunque sea de manera indirecta o inconsciente (si se quiere). Esto, además, se complementa con su música: son argentinos, pero no cantan como tales. En cambio, manejan letras y melodías que evocan un estilo caribeño que se corresponde con el concepto que Estados Unidos vende simbólicamente como “lo latino”.
En Moda Stereo, entender la vestimenta de la música argentina es leer dos narrativas paralelas: una de proyección global y otra de reafirmación nacional. Ambas coexisten y están en tensión constante, reflejando distintos roles en la construcción de una identidad artística. Reconocer el valor simbólico de cada atuendo —ya sea un conjunto estampado con el monograma de Louis Vuitton o un abrigo bordado por artesanos locales— nos ayuda a comprender mejor cómo la moda se convierte en un medio de expresión social, política y cultural.




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