Bar Scorpios: la línea entre la pureza y lo macabro
- Moda Stereo
- 16 jun 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 26 jun 2025
El segundo álbum de Blair está cargado de referencias católicas que se acercan al lado más oscuro de la religión.
La artista Julieta Aylen Ordorica, más conocida como Blair, estrenó su segundo álbum el pasado abril de este año. De nombre Bar Scorpios, el disco cuenta con 13 canciones y colaboraciones con personajes renombrados como Dillom y la escritora de horror Mariana Enríquez.

Mantiene el género indie pop de su primer trabajo, Llorando en la fiesta, con sonidos que son demasiado alegres y eufóricos y contrastan fuertemente con la oscuridad de sus letras. La soledad, el odio, la angustia e incluso la muerte y el asesinato son los temas que atraviesan el disco de principio a fin. Pero esta vez hay un hilo conductor muy diferente: la presencia constante de la religión y de Dios como ejes espirituales y estéticos del proyecto.
Si nos vamos a poner específicos, las catedrales no son tan B2 en cambio las capillas si, 100%, cuanto más en el medio de la nada esté mejor. Las capillas de los hospitales son B2, expresó Blair en su perfil de X sobre el disco.
Con influencias de Patti Smith, la teatralidad de Florence + The Machine y la violencia íntima de Mariana Enríquez, toda la narrativa de Bar Scorpios está acompañada de una estética cuidada hasta el más mínimo detalle. La paleta cromática es cálida, saturada y nostálgica: ocres, sepias, crudos y carmesíes que evocan a lo analógico, lo nostálgico. Desde la portada y el photoshoot hasta los vestuarios, todo construye un mismo universo.

Con un vestido de encaje color blanco hasta los tobillos, que se asemeja a las siluetas victorianas, y un rosario de madera negra, la artista posa en una capilla cristiana vacía, antigua. La escena se mueve entre lo sagrado y lo profano, y evoca un imaginario de virginidad sagrada, nociones de pureza pervertida y romanticismo oscuro. Su expresión siempre tensa genera una atmósfera fúnebre, muy coherente con lo tétrico de su prosa.
No soporto su forma de hablar
Ni la forma en la que te mira
Dicen que lo tenés que amar
Yo amaría verlo enterrado, nadie va a extrañar a un […] Padre muerto
(Padre muerto - Blair)
El álbum construye una puesta en escena cargada de símbolos religiosos: monjas, rosarios, crucifijos, capillas, cigarrillos, cuchillos y sangre falsa. Todo eso rompe con la supuesta pureza del imaginario católico y busca indagar en la parte más oscura de la religión. Tal como en las películas de terror, parece la preparación de un sacrificio. Blair está ahí, en el limbo entre un bautismo o un exorcismo para purgar los pecados y eliminar el escalofriante sentimiento de soledad.
Sé que dicen que el tiempo lo cura todo
Pero cada día es peor
Así que, Dios, si estás ahí, pido un último favor
Quiero dejar de ser yo, necesito dejar de ser yo.
(Dejar de ser yo - Blair)
Bar Scorpios confirma a Blair como una artista capaz de construir universos densos, incómodos y profundamente personales. Un disco que une letras siniestras con las energéticas y brillantes melodías del Pop, y que encuentra su identidad en esa contradicción. Todo el proyecto está atravesado por una estética sólida, donde cada elemento visual amplifica el sentido de las canciones. En lugar de suavizar lo que duele, Blair lo transforma en una imagen poderosa y difícil de ignorar.
El problema no es el diablo sino quien lo invoca
Todo lo que hice fue para no estar tan sola
Porque aunque haya algo en vos que me provoca
Sueño encontrarte ahogado con mi nombre en tu boca
(Carne viva – Blair ft. Dillom)



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