De las flores del folk al cuero del rock: cómo se visten los fans de Hozier y los de Airbag
- Moda Stereo
- 10 jun 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 16 jun 2025
Por Maite Luraghi
En una misma semana me encontré en dos mundos diferentes: el concierto melódico y casi paradisíaco de Hozier, tocando su música folk en el Movistar Arena; y la adrenalina de las guitarras eléctricas de Airbag con su rock argentino sonando en el estadio River Plate. Pero lo que llamó mi atención fue ver cómo se traducía el contraste de sus músicas en la ropa de sus fanáticos.
Las fans de Hozier en un bosque encantado
Escuchar a Hozier cantar fue celestial: mezclando guitarras y melodías del folk, con ritmos e instrumentos del blues y del soul y mostrando a veces su lado más rockero. El público parecía salido de una novela, o de la propia letra de sus canciones. El estilo que sobresalía era el cottagecore romántico, combinado con un dark academia, con fragmentos que parecían haber salido de un bosque encantado. Manifestaban lo poético y melodioso de las canciones de su artista.
Polleras largas y fluidas, blancas, marrones o con estampados florales, camisas con mangas globo y sweaters o chalecos gruesos y tejidos. Los colores tierra, verde, beige y mostaza daban la sensación de estar en un bosque húmedo, cantando las letras de los álbumes. Los outfits se coronaban con grandes dijes con símbolos astrológicos o religiosos, aros pequeños y una actitud calma y soñadora de los fans que complementaban la atmósfera poética de la música.
Los estilos dialogaban con las canciones, y expandían el universo musical de Hozier. Las letras sobre deseo y redención, muerte y naturaleza, fueron plasmadas a la perfección en la ropa de los fans, volviéndose ellos mismos parte de sus relatos favoritos.

El uniforme rockero es la comodidad
Unos días después, en el recital de Airbag, me encontré con algo completamente diferente. La estética era más frontal, más explícita. No importaba tanto lo poético de las letras, sino el sentimiento de caos y pasión de sus canciones. Sobresalía la figura de “grupie reversionada”, que combinaba el glam rock con punk y la famosa estética Y2K reemergente.
La base fue el negro, solapado con colores rojos y violetas. El merch ocupó la mayor parte de los outfits, sin dejar lugar a diseños y combinaciones de colores más rockeras y originales. Incluso aquellos que no llevaban una remera del último álbum, “El Club de la Pelea”, o la famosa camiseta de fútbol americano que usó Pato con el número 96, destacaban como novedad entre el público.
Sin embargo, el buen gusto y criterio estético figuró en los abrigos y accesorios. Las medias rotas, camperas de cuero, bandanas y gorras, los anteojos oscuros y las cadenas plateadas elevaron -o en algunos casos salvaron- los looks. La impronta del rock dosmilero se fusionó con referencias contemporáneas, causando conjuntos cómodos, descontracturados, “no pensados”, pero con pequeños guiños fashion.
Los remerones sueltos bailaban con los saltos en las canciones más agitadas. Demostraban el caos, la liberación y la pasión del rock y del pogo, evidencia de la nueva era más rockera de Airbag.

La franela como identidad común
Sin embargo, en la estética del folk y del rock descubrí un elemento en común: las camisas de franela a cuadros, aunque su intención era completamente diferente. En el recital de Airbag, como en los recitales de rock desde hace años, estas camisas remiten a la estética grunge de los 90: Nirvana o Pearl Jam. Es como decir “me puse lo primero que encontré”, sugiriendo una apatía indisciplinada, banda de garage y una adolescencia eterna. Ver que esta esencia sigue viva, en una mezcla de nostalgia, pertenencia e identidad propia, terminó de formar el aire rebelde de sus shows.
Para las fan de Hozier, a su vez, esta prenda también es signo de su identidad. Hace años, esta ropa tomada por el estilo butch o andrógino, permite a las mujeres de la comunidad lésbica explorar su masculinidad, sin dejar de lado lo estético. La música de Hozier crea un espacio emocional seguro, distanciándose de la masculinidad tradicional y el binarismo. Con sus letras sensibles, su poesía y su apoyo a causas queers muestra su respeto a la comunidad y permite a las fans expresarse libremente en sus shows. Esta prenda logra visibilidad y pertenencia para aquellas personas que encuentran en su música un refugio común.
En general, la ropa de los fanáticos encontró una conexión casi inconsciente con la música de sus artistas favoritos. La música se vio no solo en el escenario sino también abajo, en las miles de personas que la estaban escuchando. En Hozier la ropa parecía inspirada en bosques y ruinas antiguas. En Airbag, la moda era adrenalina y una noche interminable. Pero ambas estéticas tenían algo en común: el deseo de pertenecer a ese universo. Aunque a veces carecían de “moda”, los atuendos tenían una función y un vínculo con el tipo de música que estaban escuchando, quitándole importancia a solo estar "bien vestido". Los outfits hacían a los fans cantar, incluso en el silencio.



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